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CÁRITAS DIOCESANA DE VALLADOLID RECIBE LA VISITA PASTORAL DE D. LUIS ARGÜELLO

LO QUE QUEDA DESPUÉS DE UNA VISITA

No es extraña la presencia de nuestro Obispo en la vida cotidiana de nuestra Cáritas, no solo cuando visita las parroquias y arciprestazgos, también en las reuniones del Consejo Diocesano, en encuentros de trabajadores, en la Asamblea anual, en la presentación de la Memoria de Actividades con ocasión del Corpus o por ejemplo, en la fiesta de la Amazonía. Cáritas no le es ajena.

Una visita pastoral es la visita que realiza un obispo a las parroquias, comunidades y organismos de su diócesis y en ella, entre otras cosas el obispo puede conocer, examinar y valorar las estructuras e instrumentos destinados al servicio pastoral.

En el mes de septiembre D. Luis nos anunció por sorpresa su visita Pastoral a los Servicios Diocesanos de Cáritas durante este curso. Una vez concretadas las fechas preparamos un intenso itinerario por diversos espacios y recursos para tener encuentros con personal técnico y voluntariado y dar a conocer in situ nuestra actividad. Los días 27, 28 y 30 de enero y los días 2 y 5 de febrero fueron los días elegidos.

La vivimos como una oportunidad para sentir la cercanía de nuestro pastor animando la caridad de nuestra Iglesia en Valladolid a través de la mediación de los servicios diocesanos de Cáritas. Han sido días con múltiples encuentros que se reciben como oportunidad de compartir con él nuestro ser y hacer visible el rostro de Jesús entre nosotros.

La primera mañana comenzó en el Equipo de Adicciones y Prisión. Dos realidades que van muchas veces entrelazadas. Compartimos el trabajo terapéutico y el acompañamiento en el largo camino de la reinserción de las personas que viven privadas de libertad y/o con alguna adicción. Recibimos la interpelación para seguir dando pasos con la pastoral penitenciaria y con otras instituciones eclesiales para visibilizar con más claridad la unidad de la iglesia en su presencia samaritana en ese contexto.

La segunda parada fue en el Seminario Diocesano, en el Centro de Día para Personas sin Hogar. Todo empieza con una ducha, un café, un cambio de ropa y muchas horas para generar vínculos posibilitadores. Es una realidad dura y muchas veces desalentadora y sin embargo, es un programa donde se está trabajando la participación de los usuarios y voluntarios en actividades creativas que permitan sensibilizar a la sociedad en general de la dureza de la calle. Resuena también al final la experiencia reciente de haber empezado un grupo de escucha y reflexión en torno a una mesa de camilla y la Palabra.

En la Casa de Acogida de Cauce compartimos mesa y testimonio con esa familia que se reconoce como hogar. Hay emoción en las palabras y reconocimiento del trabajo que se hace incluso cuando las personas residentes consiguen su propio hogar. Bendecimos la mesa y recordamos a quienes a lo largo de 30 años dejaron algo de su vida y corazón. Compartimos también las dificultades que tienen estas personas para encontrar una vivienda o una habitación.

No dejamos la ribera del Esgueva para continuar por la tarde en Pilarica. Allí presentamos las acciones que Cáritas desarrolla en diversas parroquias de la ciudad vinculadas al Programa de Mayores. Escuchamos a las voluntarias contar lo que hacen y las mayores corroboran lo que les gusta participar. Subrayamos el carácter comunitario que transmiten: se valora mucho a quienes llevan los talleres y actividades porque no son solo actividades, son espacios de encuentro y sobre todo se destaca el acompañamiento cariñoso de sus párrocos. De fondo la soledad no deseada y el desafío a la comunidad cristiana de salir al encuentro, de visitar… llamada a sumar con la pastoral de la salud.

Al día siguiente nos reunimos en San Ignacio para seguir mostrando la acción de Cáritas en el territorio mediante el Programa de Infancia, Juventud y Familia; el Programa de Atención Primaria y Animación Comunitaria. Compartimos la realidad de nuestras acogidas parroquiales, el esfuerzo por tejer red entre equipos y proyectos y estar abiertas a los barrios. Hablamos de proyectos, programas, protocolos, coordinación y nuestro Obispo nos anima a no quedarnos en compartimentos estancos sino unificar nuestra acción e incorporar la integralidad, esto implica trabajar con la persona toda y no trocearla por atenciones.

En el diálogo nos regala una reflexión en forma de juego de palabras: que nuestros espacios de Cáritas sean espacios de confianza que posibiliten los llamados espacios seguros. Todo empieza con la confianza. También hablamos de la vivienda como la gran dificultad primera en el camino hacia la inclusión plena de las personas y familias. En Cáritas llevamos dos cursos abordando la problemática de la vivienda. Nuestra respuesta, más allá del apoyo de ayudas para el pago de alquileres, o del acompañamiento en viviendas gestionadas por la Diocesana, intuimos que debe ser también sensibilizar a la comunidad cristiana de Valladolid en ofrecer viviendas a precios razonables de arrendamiento o formulas de cesión que generen respuestas de confianza mutua entre propietarios e inquilinos. Cáritas puede ser una mediación. Una imagen de nuestra ciudad: Viviendas vacías y personas sin casas.

Hablamos de comunidades acogedoras como el reto que tenemos ante las migraciones. Su visita coincide con el anuncio del Gobierno de un proceso de regularización extraordinaria a personas en situación administrativa irregular y nos recordamos la iniciativa legislativa popular promovida por Instituciones de Iglesia.

En tiempos de polarización política, necesitamos reconocer la dignidad de todas las personas y el legítimo derecho universal a migrar. Cáritas también tiene que ser ocasión de anuncio de Jesús. Todos los programas de Cáritas Diocesana cuentan ya con un significativo número de personas voluntarias de origen extranjero.

La visita llega a Nueva Esperanza (Casa de Acogida de Mujer) donde compartimos un café con el Programa Ana. Más de 30 años de trabajo de acompañamiento a mujeres en situación de vulnerabilidad en el recurso residencial (menores gestantes, víctimas de violencias machistas, mujeres solas con niños a su cargo…) y también grupos de mujeres en trece parroquias de Valladolid y su provincia. Emoción en los relatos de vida que escuchamos en la voz de las compañeras, en el testimonio de una de las voluntarias y en el gesto de enseñar una de las residentes la casa al Obispo.

En este momento, el CIE (Centro Integral de Empleo), además de ser el espacio donde mayoritariamente desarrollamos el programa de empleo y formación, es un punto de referencia de los Programas de Acompañamiento Psicológico y Emocional; Infancia; Cooperación Fraterna; además de acoger múltiples reuniones y encuentros de otros programas, incluso las reuniones organizadas por Cáritas Autonómica. D. Luis saluda a las personas de los distintos cursos y después compartimos un rato lo que hacemos. Enseguida una pregunta ¿recibís directamente a las personas o vienen desde las Acogidas parroquiales u otros programas? Da pie a reflexionar de nuevo en cómo acompañamos y en la importancia de no abandonar a las personas en las derivaciones. Hablamos de salud mental y salud espiritual y la necesidad de acompañar integralmente a las personas. Recordamos la dimensión universal de la Caridad que nunca puede faltar.

La jornada termina en La Milagrosa, otro espacio vinculado a la atención a personas sin hogar y que, en colaboración con la comunidad parroquial animada por los Padres Paúles, acoge cada día un reducido grupo de personas con grave deterioro psíquico. Visitamos las instalaciones y tenemos un encuentro en la sala de estar con los miembros del equipo, (técnicos y voluntariado). Contamos con la presencia testimonial de algún participante que explica la peculiaridad de este espacio, un lugar tranquilo y con espíritu de familia. Se percibe el afecto que se tienen quienes conviven allí todos los días.

La última mañana de la visita se destina al encuentro con las personas que componen Administración, Informática, y Desarrollo Institucional. Es una labor muchas veces invisible pero completamente necesaria para sostener toda la acción que desarrollamos. En esta reunión compartimos el esfuerzo por el cuidado de los agentes (acogida, formación, acompañamiento, sensibilización…). La importancia del soporte administrativo en la preparación y justificación de subvenciones, cumplimiento normativo, nóminas, proveedores, socios y donantes; todo lo relacionado con la comunicación; la implementación de lo digital y el tratamiento de la información… Una acción que trascienda a lo diocesano y suma a lo regional y confederal.

Desde hace muchos años el Centro de Espiritualidad Diocesano, a la espera de disponer de un lugar propio, nos ha permitido desarrollar muchos encuentros y reuniones. Desde la ventana de la sala donde tenemos este último momento con nuestro Obispo vemos el Edificio Lacort y nos recordamos que es una oportunidad y reto en nuestra historia Diocesana. La inversión de la reforma de este edificio feo y aviejado es una metáfora del trabajo que hacemos: recuperar personas y embellecer la vida de los más vulnerables. Será el edificio de las personas de Cáritas donde todos los agentes se puedan encontrar, celebrar, formarse… Una sede institucional que comparte el mismo espacio con la atención a los últimos y abierto a toda la Diócesis.

Con agradecimiento mutuo, D. Luis nos ha mostrado su satisfacción por la visita y nos estimula para acercar más a la comunidad cristiana y a la sociedad de Valladolid nuestra misión: realizar, coordinar y promover la acción caritativo-social de la Iglesia.

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